VIDEO | Patrullera de Policía y su compañero recibieron brutal golpiza y hasta una puñalada

La uniformada identificada como Yésica Lorena Patiño narró el momento en que varios sujetos la golpearon junto a su compañero.

La patrullera de la Policía de Tránsito, Yésica Lorena Patiño, narró el momento en el que recibió agresiones por una turba en el barrio Venecia, en el sur de Bogotá, durante las manifestaciones contra el abuso policial.

La uniformada recordó cómo fueron esos angustiantes instantes que quedaron registrados en cámaras de seguridad en los que ella y su compañero fueron derribados de la motocicleta de la Institución y golpeados.

Durante lo sucedido, la patrullera y otro uniformado fueron asediados en el suelo y golpeado. Ambos iban a apoyar a sus compañeros del CAI de Venecia. Luego de ser derribados, un sujeto los atacó con un puñal hiriéndola a ella.

Yésica Lorena Patiño / CP

“Unas cuadras antes de llegar empiezan a tirarnos piedras, el compañero que yo llevaba pierde la estabilidad de la motocicleta con una piedra que le lanzan y él lo que hace es impulsarse al lado derecho, porque llevaba un escudo, y él mismo me hace caer a mí de la motocicleta”, contó.

En ese momento, dijo, “solamente escucho ‘se cayeron, se cayeron’. Yo intento levantarme y lo único que veo es que vienen muchas personas hacia mí corriendo […] No sé en qué momento me incrustaron la navaja”, narró.

La policía desconcertada, al ver que ya no había nadie alrededor, se puso de pie, tomó su pierna izquierda herida con un puñal y caminó. Minutos después, recibieron apoyo y un policía y un integrante del ESMAD los llevaron al hospital.

Patiño tuvo que ser intervenida para poder retirarle el cuchillo que quedó incrustado en su pierna. “Los médicos me dijeron que afortunadamente quedó ahí. Donde me la puedan sacar, me hacen más daño; la persona que me la incrustó se quedó con el mango en la mano, me quedó la navaja incrustada”, recuerda la uniformada.

Mientras sus compañeros la llevaban al hospital, otro uniformado llamó a la mamá de Yesica, doña Julia Daza, que vive en Boavita, Boyacá. “Hice maletas y me vine a las cuatro de la mañana, llegué acá como a las 12:30 directo al hospital”, contó la angustiada mujer.

Incapacitada y con dificultades para caminar, la uniformada envió un mensaje a los violentos: “si pensamos en seguirnos desquitando, en seguir haciendo daño, jamás vamos a terminar bien”.