VIDEO | Mujer llamó hasta a la Fuerza Aérea para desalojar a venezolanos que invadieron su casa

El calvario que vive una mujer a la que una familia venezolana le invadió su casa aprovechándose de la pandemia del COVID-19.

En redes sociales se conoció el caso de una mujer que hizo público el martirio que está viviendo por cuenta de unos venezolanos, quienes invadieron su propiedad en el municipio de Madrid, Cundinamarca, donde llevarían cuatro meses sin pagarle el arriendo.

A través de las plataformas digitales, la afectada, identificada como Isa Abril, publicó un video en el que encara a los inmigrantes del vecino país junto a su mamá y dos patrulleros de la Policía, quienes le piden a través del diálogo que por favor desalojen la casa.

La dueña del inmueble aseguró que ha solicitado intervención a la Policía, Personería, SIJIN, Migración Colombia, ICBF, Procuraduría, e incluso a la misma Fuerza Aérea, debido a que al hacer publica su denuncia, ahora se encuentra recibiendo amenazas de muerte.

“He acudido a la Policía, Personería, SIJIN, Migración Colombia, ICBF, Procuraduría y Fuerza Aérea sin tener hasta el momento una solución a mi problema”, escribió la desesperada mujer en la denuncia publicada en la red social Facebook.

De acuerdo a Abril, el inmueble fue construido junto con su exesposo “con mucho trabajo y gracias a las ayudas entregadas en el municipio, después de mi separación, acordamos arrendar el primer piso para mí y el segundo piso para él (exesposo)”, explicó Isa.

Agregó asemás que decidió trasladarse junto con sus hijas al vecino municipio de Mosquera, donde se enteró que las familias venezolanas invadieron su propiedad, aprovechando que los anteriores arrendatarios dejaron abierta la puerta.

Después de eso, Abril asegura que los vecinos se han quejado con ella por los “contantes desórdenes, escándalos, riñas, agresiones, consumo de drogas y licor” por parte de los venezolanos. Y todo lo anterior sería en presencia de menores de edad.

La afectada explicó que en mayo de 2019 arrendó el apartamento a una pareja de venezolanos, con quienes hasta el inicio de la emergencia sanitaria no tuvo inconvenientes de ningún tipo, sin embargo, una vez que inició la contingencia por el COVID-19, empezaron a fallar con los pagos del arriendo.

“No volví a saber de ellos desde el mes abril de 2020, cuando finalmente pude acercarme a la casa para cobrar el arriendo me encuentro con que ellos ya no habitaban mi propiedad y al momento de marcharse dejaron la puerta abierta dando paso a que varias personas de nacionalidad venezolana la habitaran de manera irregular”, aseguró Isa.

Isa sostiene que desde ese momento inició su calvario por tratar de recuperar el inmueble, ya que, según explicó, ha tratado por todos los medios posibles: “Al momento de acercarme por primera vez a hablar con ellos, les solicité que me desocuparan la casa ya que no los conocía y adicionalmente eran demasiadas personas”.

Además, agrega que los venezolanos “intentaron convencerme de arrendarles a partir de ese momento, lo cual no era una opción para mí por lo ilegal de sus acciones; fue entonces cuando por primera vez me acerqué a la Inspección de Policía de Madrid y la persona que estaba a cargo me respondió que ellos no tenían la competencia para llevar a cabo el desalojo”.

La mujer asegura que han sido muchas las ocasiones en que ha ido con la Policía a tratar de pedirles que se vayan, tal cómo se observa en un video que publicó junto a su denuncia. Sin embargo, dice que lo único que ha recibido son amenazas.

Por si fuera poco, varios vecinos la han llamado para ponerle quejas, asegurando que quienes habitan la casa mantienen en constantes, “desórdenes, escándalos, riñas, consumo de licores, consumo de drogas, agresiones a los vecinos”.

Según la denunciantes, todas esas actividades antes descritas, son cometidas en presencia de menores de edad, razón por la que también ha acudido al Instituto de Bienestar Familiar ICBF, intentando encontrar ayuda.

Los abusos descritos por la mujer son incontables, entre ellos, estos inmigrantes habrían realizado modificaciones internas a la casa para ofrecer servicio de paga diario (residencia) a otros inmigrantes, así como dejar acumular las cuentas de servicios públicos originándole una deuda millonaria en acueducto y gas.

De acuerdo con lo narrado por la mujer, en diciembre del año pasado, la Personería de Madrid le ayudó a realizar una querella, solicitando el desalojo, asimismo la misma entidad la asesoró para “iniciar ante la SIJIN un proceso de investigación por la venta de estupefacientes para evitar así un dominio de extinción sobre la vivienda”.

Pasado un mes, es decir, en enero de 2021 y al ver que no obtenía respuesta, acudió a la Personería de Mosquera, para presentar derecho de petición ante la Policía y Migración Colombia, sin embargo, sus gritos de auxilio continúan sin ser atendidos.

Lo que sí continúa constantemente, según explicó Isa, son las quejas de los vecinos, asegurando que han sido agredidos por los habitantes de la casa. A esa tragedia se le suma la que vive con sus hijas, pues desde el mes de diciembre, según dice, no ha podido pagar el arriendo completamente.

“Confié en que siendo ciudadana colombiana las leyes y autoridades me ayudarían y apoyarían al ver que mis derechos y bienestar han sido golpeados por personas que seguramente se encuentran en el país de forma irregular, es lo menos que puedo pensar cuando han ocupado mi propiedad ilegalmente y conocen tan bien nuestra mala justicia que se aprovechan de esos fallos para apropiarse y vivir de gratis; en lugar de eso he recibido sólo negativas y menosprecios”, puntualizó.

¿Qué dicen los venezolanos?

Por su parte, una de las mujeres venezolanas —quien está desde el principio cuando se metieron a la casa, según la denunciante— le explica a la Policía que le quiere pagar un mes, pero que no le debe cuatro meses de arriendo.

Según ella, un familiar suyo tenía antes el arriendo, por lo que no debe responder por esa persona. Además, asegura que ya le pagó a otra persona para salir de la propiedad, pero que aún no ha arreglado los papeles.