Vacuna contra el COVID-19 probada en monos macaco resultó efectiva

Una vacuna experimental “protegió ampliamente” por primera vez a un grupo de monos contra el nuevo Coronavirus, anunció este viernes el laboratorio chino Sinovac Biotech, una compañía privada con sede en Beijing, que ha llevado a cabo el experimento.

Investigadores dieron dos dosis diferentes de su vacuna COVID-19 a un total de ocho monos macacos rhesus. Tres semanas después, el grupo introdujo el SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19, en los pulmones de los monos a través de los tubos por sus tráqueas, y ninguno desarrolló una infección en toda regla.

“Los cuatro monos que recibieron la vacuna en una dosis alta no tenían ningún rastro del virus en los pulmones siete días después de su contaminación”, asegura el laboratorio.

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Otros cuatro monos, a los que se les administró la misma vacuna pero en dosis menores, tenían mayor carga viral en el organismo, pero también conseguían resistir ante la enfermedad. Estos resultados deben ser todavía validados por la comunidad científica.

Los resultados “nos dan mucha confianza” de que la vacuna funcionará en humanos, dice Meng Weining, director senior de asuntos regulatorios en el extranjero de Sinovac.

Florian Krammer, virólogo de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai,comentó que “Lo que más me gusta es que muchos productores de vacunas, también en países de ingresos bajos y medios, podrían fabricar dicha vacuna”.

Sin embargo, Douglas Reed, de la Universidad de Pittsburgh, que está desarrollando y probando las vacunas COVID-19 en estudios con monos, dice que el número de animales era demasiado pequeño para producir resultados estadísticamente significativos.

El macaco rhesus, frecuentemente denominado el mono rhesus / Google

Además del experimiento de Sinovac, Pekín aprobó otros dos ensayos de vacunas, uno en Hong Kong y otro en Wuhan, donde brotó el patógeno a finales del año pasado. El laboratorio estadounidense Moderna también anunció que estaba realizando un ensayo desde mediados de mayo.

Grupos farmacéuticos y los laboratorios del mundo entero libran una carrera contrarreloj para desarrollar tratamiento y una vacuna eficaces contra la COVID-19, que ha matado a más de 190.000 personas en el mundo. Se estima que una vacuna eficaz tardará en producirse entre 12 y 18 meses.