GALERÍA | Una jueza penal bogotana pone a suspirar a sus seguidores en redes sociales

Se trata de Heidi Vivian Polanía Franco quien ya enfrenta una investigación por exhibirse sensualmente en redes sociales. Ella se defiende.

Heidi Vivian Polanía Franco es una juez que con un cuerpo adornado por 35 tatuajes y fotografías muy subidas de tono en su cuenta de Instagram, la diferencian de todos los abogados con los que labora en el Juzgado Penal Municipal con Funciones de Control Garantías de Cúcuta.

Heidi Viviana es abogada, especialista en Derecho Constitucional, candidata a magíster en Derecho con Énfasis en Derechos Humanose y se define a ella misma en las redes sociales como una “crossfit girl”, “box girl” y “bunny” (coneja), lo que la hace llevar un estilo de vida diferene.

Sin embargo, quienes ya la conocen saben que cuando viste la toga negra y tiene el martillo de madera en su mano, es implacable al aplicar la justicia. Por eso, tanto fiscales como capturados cuando están ante ella, saben que las decisiones que toma son ajustadas a las leyes y no le da miedo mandar a peligrosos criminales o delincuentes a la cárcel.

Vivian Polanía comenzó su vida laboral como auxiliar del magistrado Carlos Héctor Tamayo en el la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá. Luego pasó a trabajar en el juzgado 24 penal municipal, también en la capital del país, en donde ascendió hasta Secretaría General.

Vivian decidió trasladarse a la capital nortesantandereana después de trabajar como asesora de a Sala Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura en la capital del país. En Cúcuta le ofrecieron ser jueza de conocimiento, cargo que aceptó, y luego le dio las oportunidades que la tienen hoy donde está.

Sin embargo, hoy está a punto de ser denunciada ante el Consejo Superior de la Judicatura por el trato despectivo a un reconocido abogado. Togados en Cúcuta afirman que es “grosera, arbitraria y arrogante”, algunos le temen y el Ministerio Público calla en las audiencias. Al respecto, la funcionaria emitió un video en donde asegura que nunca ha tenido un altercado con un defensor.

Según argumentan sus contradictores, al juez Polanía Franco presuntamente incurrió en la prohibición señalada en el artículo 154-6 de la ley estatutaria de la Administración Pública que se refiere a las prohibiciones de los funcionarios y empleados de la Rama Judicial, según el caso.

Según el artículo 154-6 de la ley estatutaria de la Administración Pública: A los funcionarios y empleados de la Rama Judicial, según el caso, les está prohibido numerosas actividades ajenas al ejercicio de sus funciones que afecten la confiabilidad hacia la justicia, que en el caso de Heidi Vivian

La funcionaria habría violado la prohibición número 6 de las 18 que aparecen en el articulado de dicha ley el cual se refiere a que no debe: “Realizar en el servicio o en la vida social actividades que puedan afectar la confianza del público u observar una conducta que pueda comprometer la dignidad de la administración de justicia”.

Ella se defiende argumentando que “Hay muchas mujeres que piensan que yo ando buscando quitarles los novios o esposos, pero no, quiero dejar muy en claro que si me visto como me visto es porque me gusta y como nadie me mantiene, compró lo que a mí me gusta. No es como dicen que yo soy bendecida y afortunada, solo vivo de mi sueldo”, dijo sobre su primer trabajo en la ciudad fronteriza.

“En Instagram lo que hago es mostrar eso [sus ejercicios y resultados de crossfit], pero cuando la gente comenzó a ver mi Instagram, explotó y gané muchísimos seguidores. Solo quiero decirles que yo no estoy buscando marido, mi personalidad es descomplicada y siempre me visto así […] si me vienen a preguntar por algún proceso, no le voy a decir nada, porque soy absolutamente cerrada con mis procesos”, puntualizó sobre su vida personal y su trabajo.

Su influencia ha llegado al punto de que marcas deportivas, algunas extranjeras, la contactan para regalarle productos a cambio de que ella los promocione en estos espacios. Eso sí, es enfática en explicar que no se dedica a estos asuntos y que su única profesión es el derecho.

Una de sus publicaciones que ha generado más polémicas en su Instagram es una fotografía en la que aparece ligera de ropa mientras posa con un arma larga. “Yo no soy una muñequita!, soy una juez penal Bacrim Y con todo el honor de Colombia acá estoy firme, trabajando” aseguró la togada el pasado 9 de julio.

Ella manifestó que solo tiene perfil en Instagram, “no me gustan las otras redes sociales, por eso no tengo ni Facebook o Twitter, precisamente porque la delincuencia aprovecha esos sitios para hacer de las suyas, asustando a las personas”.

También explica que, “uno no se toma fotos por tomárselas o para que la gente les den ‘like’, sino que cuando se obtiene un gran número de seguidores, las empresas y los diseñadores empiezan a buscarte para dar descuentos o para pagar por promocionarlos”.

Una semana atrás, posteó una foto mostrando uno de sus múltiples tatuajes. Unas alas que atraviesan su espalda. “#angel #demonio #fit #bunny # mis alas de #angel y #demonio la única ropa interior que uso es para las fotos”, indicó la operadora judicial mientras posaba únicamente con la parte de abajo de su ropa interior.

A pesar de los comentarios que hacen de ella en la Rama Judicial, la jueza Vivian Polanía afirma que seguirá normalmente con su vida y que en Instagram continuará enamorando a más de uno, “porque así soy yo”, para que le sigan proponiendo hasta matrimonio, como ya lo han hecho.