Escándalo en la Guajira tras enfrentamiento entre indígenas Wayúu y modelo Elizabeth Loaiza

La modelo aseguró que fue víctima de extorsión por parte de la comunidad indígena; sin embargo, ellos desmienten dicha versión y piden reparación.

Un escándalo se ha desatado por cuenta de la modelo caleña Elizabeth Loaiza, quien en días pasado denunció en su redes sociales haber sido víctima de extorsión y secuestro en el Cabo de la Vela (La Guajira), aparentemente por parte de la comunidad indígena del municipio de Uribia.

Sin embargo, ante la polémica, dicha situación ha sido desmentida por las autoridades quienes señalan que la modelo y un grupo de amigos ingresaron a un sitio considerado sagrado por los Wayúu sin autorización, razón por la que le estarían exigiendo dinero a cambio de reparar el daño.

Según la modelo, las personas que les pedían 15 millones de pesos o entregar una motocicleta de más de 200 millones de pesos, los estaban extorsionando. “Tuvimos que arreglar y darles 6 millones de pesos, para que nos dejaran salir del hotel”, expresó Loaiza haciendo mención al pago por reparación.

Elizabeth Loaiza, modelo caleña / Instagram

“Nos extorsionaron, […] En la noche no nos dejaron salir del hotel, prácticamente secuestrados”, contó la caleña a través de su cuenta personal de la red social Instagram, donde agrega que los hechos se dieron al tercer día de hospedarse en un hotel del Cabo de la Vela.

El hecho se registró el pasado 17 de enero cuando el grupo de turistas estaban de expedición por el Cabo de la Vela, en una actividad organizada por Colombia Offrood Colombia, con unos 60 vehículos 4×4 y varias cuatrimotos, pero la Policía afirma que los visitantes habían ingresado a un sitio ancestral para las comunidades indígenas conocido como ‘Ojo de Agua’.

Además, se supo que se presentó un enfrentamiento entre los acompañantes de la modelo y la comunidad local que dejó como resultado a un indígena herido en la cabeza, razón que desencadenó que se hiciera un cobro como compensación para reparar el derramamiento de sangre.

De acuerdo a lo que se ha conocido, la comunidad del Cabo de la Vela, lamentó el hecho y este lunes estará instaurando una denuncia contra la modelo en la que darán a conocer lo que pasó, ya que ellos consideran que no hubo secuestro, ni extorsión, para que las autoridades tomen acciones pertinentes.

Comunicado Alcaldía de Uribia / Infobae

Por su parte, la Alcaldía de Uribia emitió un comunicado el pasado domingo 2 de enero, en el que aseguran que la modelo desinformó sobre lo ocurrido: “se vulneraron los valores ancestrales y bajo el desconocimiento se le llamó extorsión a una de las leyes propias del Wayúu, tal cual como se señala en el sistema normativo Wayúu, aplicado por el pütchipü’üi (persona encargada de mediar conflictos), y reconocido como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad ante la UNESCO”.

En esto coincide la secretaria de Turismo del municipio de Uribia, María Angélica Deluque Iguarán, quien afirmó que Loaiza claramente desconoce que los territorios indígenas tienen sus propias normas y Ley de Origen, que no son usadas por capricho.

“Ella malinterpreta el derecho a la compensación por una falta que cometieron sus compañeros de viaje al iniciar una pelea y agredir físicamente a un miembro del Pueblo Wayuu hasta hacerlo sangrar, dentro del territorio ancestral, además de usar sus comentarios motivando a la discriminación desconociendo el contexto cultural y territorial que vive el pueblo wayuu”, añadió.

Un diario digital de la región, llamado Tuuputchika, agrega que “las partes en conflicto llegaron a un acuerdo y los turistas entregaron seis millones de pesos para reparar la falta, y continúan con su excursión a la Alta Guajira acompañados de la Policía Nacional”.

Loaiza durante la travesía / Instagram

La versión de Loaiza

Loaiza explicó que los hechos se dieron mientras los miembros de la expedición, subían al sector del Faro. “Cuando todos nos bajamos, hubo uno de nosotros porque la organización llevaba fotógrafo. Resulta que se subieron tres camionetas, estaban parqueadas, se subió el del UTV al lado y vino un señor furioso con dos piedras en la mano a gritar que ahí no se podían parquear”, relató Loaiza admitiendo que ella no estaba presente.

Se trataba de un miembro de la etnia Wayuu que estaba protestando porque, al parecer, atravesaron su territorio, lo que le llevó a ocasionarle daños al vehículo y hasta a propinarle una pedrada en la cabeza al mencionado fotógrafo, según lo publicado con la modelo. Aunque hubo enfrentamientos entre varios miembros de ambas partes, la situación no pasó a mayores en ese momento y todo el grupo pudo regresar al hotel, donde se dio la extorsión.

“Cuando salimos del hotel nos dicen que nos entremos, que no podemos salir del hotel porque hay gente”, continuó. “Cuando salimos, en la tiendita del lado estaba la corregidora y estaba un policía. Entonces fuimos a conversar con ellos y nos dijeron que no podemos sacar los carros, que no podemos salir, que tenemos que organizar con ellos”. Según lo dicho al grupo de Loaiza por las autoridades, se trataba de algo que siempre pasa.

Al parecer, uno de los líderes del grupo Wayuu sufrió un duro golpe durante el enfrentamiento. Sin embargo, la modelo aseguró: “nosotros nunca vimos a la persona que se le abrió la cabeza”, sin embargo, por esa presunta herida es que los habitantes de la zona prohibieron la salida del grupo y exigieron la altísima suma.

“Terminamos arreglando en seis millones porque nadie llevaba más plata, o sea, reunimos entre varias personas, la organización puso dos millones de pesos, nosotros pusimos cuatro millones de pesos para que nos dejaran salir del hotel”, concluyó la caleña.

Pantallazo de la versión de la modelo / Instagram

Al parecer, la travesía por La Guajira siguió hacia Punta Gallinas, solo para encontrarse con “más de 100 retenes” de indígenas Wayuu que no permiten el paso a menos que los ocupantes de vehículos dejen algo de dinero. Para evitar esto, todos los carros llevaban mercados que cumplieron la misma función. Se trata, al igual que lo sucedido con los seis millones de pesos, de reglas que el grupo indígena hace cumplir en su territorio.

“Pagan justos por pecadores. Qué tristeza que en un lugar tan espectacular, en un paraíso terrenal hayan personas tan sin escrúpulos que dañen la imagen y el turismo a todas las demás personas de buen corazón y buenos sentimientos qué hay allá́” dijo finalmente Loaiza.