El 80% de alimentos de paquete que se consumen en Bogotá no son saludables, dice estudio

La mayoría de los productos comestibles empaquetados o envasados ofertados en Bogotá en el segundo semestre del 2016 contenían exceso de nutrientes críticos como azúcar, sodio y grasas.

Por tanto, además de implicar graves riesgos para la salud, serían candidatos a un etiquetado frontal de advertencia que informe al consumidor la calidad nutricional de estos productos, entre otras medidas consideradas saludables.

Así lo concluye un estudio hecho por investigadores de las universidades Javeriana, Nacional y Carolina del Norte (EE. UU.), que se dio a la tarea de analizar casi 7.000 productos de este tipo ofrecidos en grandes superficies.

Los investigadores Mercedes Mora, Luis Fernando Gómez, Donna Miles, Diana Parra y Lindsey Smith Taillie, con la ayuda de un equipo, tomar fotografías de los productos que tenían información nutricional en su empaque.

Luego, digitalizaron esos datos para hacer un cálculo poco frecuente: determinaron si esos artículos tenían altos contenidos de “nutrientes críticos” como azúcares, grasas o sodio y los compararon con perfiles nutricionales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el de la legislación chilena (sellos de advertencia).

Carolina Piñeros, directora de Redpapaz. Foto: Google

Mora, miembro del departamento de Nutrición Humana de la Universidad Nacional de Colombia, explicó que el de la OPS determina si un alimento tiene un alto contenido de nutrientes críticos, calculando la relación del aporte de energía de estos con el total del aporte de energía por porción del producto o valor calórico total (VCT).

“la oferta de este tipo de comida tiene nutrientes adicionados en cantidades muy altas. Eso es grave porque la evidencia indica que hay una relación muy estrecha entre su consumo habitual y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares”. Aseguró Mora.

Los investigadores encontraron que los alimentos de paquetes más dañinos, en los tres primeros lugares, están las carnes procesadas, los dulces y los snacks; es decir, paquetes como las papas fritas. Si se compararan con el modelo de la OPS, el 97 %, el 95 % y el 92 % de estos artículos, respectivamente, tienen nutrientes críticos.

“Los hallazgos demuestran que la mayoría de los productos analizados contienen exceso de nutrientes críticos y serían elegibles para presentar un etiquetado frontal de advertencia que informe al consumidor la calidad nutricional de estos productos”, apuntan los autores de la investigación.

Por su parte, la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, cree que en caso de que Colombia adoptara estas reglas del juego, incumpliría obligaciones internacionales y expondría al país a demandas por “establecer obstáculos técnicos al comercio” ya que el etiquetado no está homogeneizado con el de las naciones con las que se han firmado tratados de libre comercio.

Sin embargo, para Carolina Piñeros, directora de Redpapaz, el argumento no tienen sustento ya que, por un lado, hay fuerte evidencia de que en Chile un alto porcentaje de la población ha cambiado sus hábitos de consumo por la presencia de los sellos en los productos. Por otro, dice Piñeros, un Estado tiene la obligación de proteger los derechos de los menores y eso prima sobre los acuerdos comerciales.