Con homenajes fue el último adiós al ministro Carlos Holmes Trujillo

El presidente Duque, la vicepresidenta, miembros del gabinete, familiares y allegados a Trujillo le dieron el último adiós.

En una ceremonia privada llevada a cabo en la Escuela Militar de Cadetes ‘José María Córdova’, en la que estuvo su familia su esposa Alba Lucía Anaya, sus hijos Carlos Mauricio, Iván y Rodrigo Trujillo Anaya y sus nietos, se llevó a cabo el sepelio del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo García.

En cabeza de monseñor Fabio Suescún, la familia del ministro, el Gobierno y jefes de entes de control le dieron el último adiós. Los asistentes a la eucaristía en la capilla Cristo Salvador, donde estuvieron las cenizas del ministro, pidieron por el descanso eterno de Carlos Holmes Trujillo.

Al final del acto, el Presidente de la República, Iván Duque, se refirió a quien consideró su gran amigo y excelente funcionario, entre otros calificativos: “La vida de Carlos Holmes Trujillo es, sin lugar a dudas, una vida con propósito, una vida que se explica, tal vez, en las distintas facetas que acarició, todas ellas con un sello de excelencia”.

El ambiente fue de profunda tristeza, el presidente Duque y la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez estuvieron muy conmovidos, incluso, el primer mandatario dijo que cuando veía al ministro Trujillo en las intervenciones y la manera en que se aproximaba al adversario veía a un gran ser humano, la altura de un político que supo debatir con ideas.

Recordó cómo le dio muchos consejos advirtiéndole sobre peligros y dijo que siempre lo escuchó. Sobre su intención de ser presidente, Duque aseguró: “no tengo duda de que tenía todas las condiciones para ser gobernante de Colombia” y agregó el presidente que nunca lo vio como un contendor y que cuando fue elegido como candidato presidencial del mismo partido, Carlos Holmes Trujillo le dijo: “cuente con un soldado más”.

El presidente aseguró que en el ministro vio un ejemplo de padre y abuelo y que incluso sus tres hijos lo vieron como un tío-abuelo porque era doblemente alcahueta con ellos. Recordó que nunca pudo entregarle un cuento que en diciembre le recomendó para que leyera a sus nietos, ‘El Modelo Alfabético’, de Rafael Pombo, pero que hoy entiende porqué y es porque las líneas de esta obra describen su vida. El presidente finalizó leyendo todo el cuento a continuación:

El modelo alfabético, de Rafael Pombo.

¿Quieres ser hombre completo,
hombre a prueba de alfabeto?
Se amable, activo, aseado,
bondadoso y bienhablado,
Claro, más cauto en confianzas,
sordo a chismes, parco en chanzas,
libre en digna dependencia
del deber y la conciencia;
Experto en algo especial,
franco, fiel, firme, formal,
Grato, generoso, humano,
buen hijo, esposo y hermano,
ejemplo a la ingenua infancia;
Justo, jovial sin jactancia;
gentil en serios hechizos,
no en modas, polkas y rizos;
Leal a la Ley, laborioso,
modesto, no malicioso,
natural, noble en tu modo;
con orden y objeto en todo;
Paciente y perseverante
(Primer prenda del triunfante);
Patriota puro y pacifico;
puntual, no en parla prolífico
ni Quijote o Quejumbroso.
Se realmente religioso
sin superstición salvaje,
Sobrio en juicio, en boca, en traje;
Servicial muy tolerante
Útil, veraz, vigilante,
Valiente, no vengativo,
ni un Yoista repulsivo.
se exacto como un reloj
nunca zángano, ni Zafio;
se otro Washington, si hay dos;
y haz que diga tu epitafio:
Honro a Padres, Patria y Dios.

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