Andrés Arauz Galarza, el economista y matemático que podría ser el próximo presidente de Ecuador

De resultar electo como presiente, Arauz pondría en marcha un plan urgente de reactivación económica impulsado en gran medida por el comercio electrónico.

A sus 36 años, Andrés Arauz Galarza, el economista que enfrentará este domingo 11 de abril al banquero y ex funcionario de gobierno conservadores Guillermo Lasso en las elecciones en Ecuador, podría convertirse en el presidente más joven de la historia del país andino.

Con un título de economista y matemático de la Universidad de Michigan y a punto de concluir un doctorado en Economía Financiera en la Universidad Nacional Autónoma de México, Arauz cree firmemente que, con el impulso de la ciencia y la tecnología, el Estado puede encarar con éxito las transformaciones sociales y económicas que requiere su país: “La innovación solo prospera con un Estado emprendedor, que crea las condiciones adecuadas para generar empleos dignos, que financia la investigación básica y el desarrollo de tecnologías abiertas en estrecha colaboración con el sector privado”, afirma con entusiasmo.

De resultar electo presidente, el ex ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano del gobierno de Rafael Correa, pondría en marcha un plan urgente de reactivación económica basado, entre otras medidas, en el impulso al comercio electrónico. En declaraciones a la prensa de su país, ha manifestado que algo tan sencillo como una clave única de identificación electrónica hará que las empresas y los comercios ahorren tiempo y dinero, suprimiendo una serie trámites complicados que desalientan la inversión.

El joven que podría conducir los destinos del Ecuador a partir del presente año considera que el gobierno electrónico y la inteligencia artificial son herramientas al servicio de la transparencia en la administración pública y la lucha contra la corrupción. Arauz sostiene que “si cada dato sobre las decisiones de gobierno está visible y disponible, prácticamente en tiempo real, la ciudadanía se convierte en la mejor fiscalizadora”.

Al hablar de temas de educación, Andrés Arauz recuerda que el aprendizaje de la música y de los idiomas fue muy importante para su desarrollo intelectual, por lo cual propone que en las escuelas se enseñen “los tres lenguajes del futuro: la música, el inglés y la programación”. Es partidario de que los niños, desde el nivel inicial, aprendan a utilizar lenguajes como Python y Scratch. De este modo, indica “estarán mejor preparados para los trabajos que hoy no existen, pero que serán fundamentales en un futuro que está llegando muy rápido para las nuevas generaciones”. Todo ello, con contenidos educativos de calidad, producidos en el país e impartidos en las escuelas y colegios públicos.

Andrés Arauz, economista y matemático que podría ser el próximo presidente de Ecuador / Google

La inmensa biodiversidad que caracteriza a zonas importantes del Ecuador, como la Amazonía debe ser protegida, según Arauz, y también puede aportar al desarrollo de industrias sostenibles, que generen riqueza para la población local. En este sentido explica que, en su gobierno, pretende acogerse al Protocolo de Nagoya, el acuerdo global sobre diversidad biológica que garantiza la participación justa en los recursos generados por la utilización comercial y científica de los recursos genéticos: “la biodiversidad y el conocimiento ancestral de nuestro país son grandes oportunidades para la innovación en la industria farmacéutica y otras industrias como la de cosméticos”, expresó frente a nuestra consulta.

Andrés Arauz obtuvo más de 3 millones de votos en la primera vuelta electoral y es el candidato con mayores opciones de triunfo, en un país altamente polarizado, que ha vivido una campaña altamente tóxica, llena de ataques y noticias falsas, y con muy poca discusión pública sobre propuestas. Las expectativas son grandes, y los ecuatorianos y ecuatorianas deberán decidir entre un candidato que representa la continuidad de las medidas neoliberales del gobierno de Lenín Moreno, y otro que encarna la vuelta de las políticas redistributivas del gobierno anterior, con un perfil juvenil y conectado con los retos de los tiempos futuros.