Alejandro Gaviria quiso diferir la prohibición del asbesto antes que salvar la salud

Son varios los ejemplos de que a Alejandro Gaviria le importaban más las empresas que la salud de los colombianos. Mal precedente

El exministro de Salud, y ahora precandidato presidencial, Alejandro Gaviria, parecía, en su momento, no tener muchos intereses en la protección de la salud de las personas en Colombia. Uno de los mas claros ejemplos, además del caso de Camila Abuabara, es la postura en la discusión sobre la prohibición del asbesto en Colombia.

Aunque son varias las intervenciones en que Gaviria defiende la prohibición hay algunas frases contundentes en su discurso que dejan ver que había un interés empresarial en torno a ese debate y que Gaviria también apoyó.

Una de las más sonadas fue la que uso en una intervención ante medios de comunicación “riesgos asociados a la salud por el asbesto no son certeros” en clara referencia a que según él, no había suficiente evidencia científica para que el asbesto fuera prohibido de manera inmediata y contundente.

Aunque sus apariciones en la Comisión Séptima del Senado en 2015 y 2016 trataran de argumentar lo contrario, esas declaraciones previas fueron las que dieron los argumentos con los cuales se tomó la decisión de hundir el proyecto de ley.

Y es que un ministro de Salud que no cree en la Organización Mundial de la Salud o en los estudios sobre el tema, parece no estar tan interesado en la salud sino más bien en la empresa.

Incluso, eso le valió en su momento, un duro reclamo de Angélica Lozano, su ahora aliada política. Lozano le reclamó fuertemente al Ministro Gaviria.

“En la Unión Europea, Japón, Australia, Chile, Argentina Uruguay y Honduras. Tienen clara la restricción al asbesto. Y en Colombia me preocupa que es casi imposible ejercer control sobre el uso de este mineral y la inspección por parte del Ministerio de Trabajo se queda corta. ¿por qué no hacen el seguimiento a la mina de Campamento en Antioquia?.” le dijo Lozano.

Claro está que en ese momento ya estaba demostrando varios de sus rasgos que ahora se hacen evidentes, primero decía que no había evidencia científica y luego que se debía prohibir el asbesto pero de manera paulatina para no afectar la economía y después afirmó que siempre había defendido la prohibición. Un ejercicio similar al que aplica ahora para su precandidatura, primero que no, luego que tal vez y ahora que sí.

Lo cierto es que la postura de Gaviria de cara al asbesto fue tan ambigua y poco protectora de la vida que no le importaba pedir que la prohibición del asbesto fuera diferida aunque ello significara miles de muertes más por la exposición a dicho material.

Todo, al parecer, para defender a las empresas fabricantes en contravía de lo decidido por mas de 55 países en el mundo que ya habían definido que el asbesto no iba más en sus economías y sus cadenas de producción por los riesgos de producir cáncer que implicaban.