Agarrón en el Centro Democrático expresa una crisis profunda en un partido moribundo

Varios casos recientes demuestran que al Centro Democrático le falta cohesión entre todos los miembros del partido político.

A raíz del reciente tuit del expresidente Álvaro Uribe Vélez, personas cercanas al Centro Democrático andan rumorando la falta de cohesión entre todos los miembros de ese partido; por un lado, históricos amigos de Uribe, y a quien los escucha todo el tiempo, mantienen incómodos por las posiciones flojas o tibias que tienen los corporados con respecto al alcalde de Medellín Daniel Quintero Calle.

Sin embargo, no se puede desconocer que cuando un concejal gana las elecciones, son los ciudadanos quienes confían en esa persona para que los represente, más aún cuando las listas son abiertas y cada candidato le toca salir a competir voto a voto, con unas propuestas de ciudad, una estrategia de campaña y un trabajo barrial.

Esa situación tiene incómodos a algunos concejales y a sus unidades de apoyo, porque Uribe al ver el comportamiento de sus concejales de Medellín se ve cada vez más desesperado y dando órdenes por twitter, irrespetando las decisiones que toman los concejales bajo sus propios criterios.

Otro sector del Centro Democrático manifiesta que los concejales deben tener disciplina de partido, pero también le dijeron a este medio que quizá las formas que está usando Uribe no es la más adecuada para construir partido, por ejemplo, la posición frente a temas como el del aeropuerto Olaya Herrera para que se convirtiera en un gran parque, – que fue una propuesta del concejal Sebastián López (y que por instrucción expresa de Uribe le tocó votarla negativa)- o cuando se comenzó a debatir la Venta de la participación de Tigo en Tigo-Millicom y por último el regaño que les pegó a los concejales por haber ido a México a hacerle control político a TICSA una filial que EPM tiene allá.

Santiago Rodríguez, profesor universitario nos hizo el siguiente análisis de esta coyuntura interna del Centro Democrático:

“El partido centro democrático, que es el partido del actual presidente Iván Duque, fue el partido de moda en las dos últimas elecciones, la presidencial y las locales, pero en este momento se encuentra en crisis, porque primero: Uribe cada vez pierde más poder tras la llegada de nuevas tendencias políticas y nuevos liderazgos en su misma esquina, la extrema derecha. Segundo, porque el presidente duque tiene una desaprobación del 75%. Tercero, porque hay disputas entre congresistas a nivel nacional por diferencias de visiones. Cuarto, porque en el plano local el Centro Democrático ya no es tan atractivo para los avales como antes. Y quinto, por carecer de estructuras colegiadas y escenarios robustos de control, lo que impide que sea un partido uribedependiente y las posiciones pesan es en función de quién más tiene acceso a Uribe.

En últimas, el partido depende de Uribe y ante la “ausencia del mesías” se vislumbran muchas grietas, por eso, el propio Uribe tiene que llamar al orden como sucedió con Gabriel Santos, Congresistas hijo del vicepresidente Francisco Santos, quién hizo reclamos a la presidenta de la Cámara, también del Centro Democrático, en relación con la firma del proyecto que reduce el tiempo de vacaciones de los congresistas.

Uribe, en su papel de jefe máximo, casi dictador, y haciendo alarde de que no censura a nadie, cuando en la práctica es casi a diario, quiso imponer su discurso y su forma de hacer política metiendo al partido en una olla a presión que cada día amenaza con estallar mas fuerte.