A Bernardo Alejandro Guerra le disgusta sólo la corrupción en la que no participa


Por: Melissa Peláez, Periodista

Bernardo Alejandro Guerra Hoyos, quien fue Diputado de Antioquia, Senador de la República y Concejal de Medellín desde el 2008 se ha caracterizado por ser un abanderado de la lucha contra la corrupción y de dirigir fuertes debates en la escena política del país, el departamento y la ciudad, lo particular, y un tanto pintoresco, del caso es que, él se ha visto involucrado en innumerables casos de corrupción junto a su familia y como si fuera poco, tiene demandas por violencia intrafamiliar de parte de su exesposa, en definitiva un adalid de la moral, las buenas costumbres y por supuesto, la legalidad.

En los últimos años se han conocido los casos en los que su familia: hermanos, esposa e hija se han visto beneficiados de contratos con la administración, a través de sus entes descentralizados, y lo más grave, siendo él quien desde comisiones a las que pertenecía en el Concejo gestionaba los beneficios.

En marzo de 2019, el Tribunal Administrativo de Antioquia le decretó la pérdida de investidura a Bernardo Alejandro Guerra Hoyos por sobrepasar los topes de financiación de campaña en 2015 y por además incurrir en la vulneración del régimen de conflicto de intereses.

Su hija, Alejandra Guerra Lotero, fue contratista del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, específicamente en la Subdirección de Planeación Integral, con el agravante que el pago de esos contratos sale de recursos ambientales, los mismos que desde el concejo, lideró y ayudó a su trámite siendo corporado Bernardo Alejandro Guerra. Además, su hija era una de las afectadas de CDO y él lidero una exención tributaria para los afectados.

Su hermano, Juan José Guerra Hoyos, Representante Legal y gerente de la empresa COASSIST LTDA, una empresa con la que Empresas Públicas de Medellín contrató desde 1999 la prima de servicios por el incumplimiento en el pago de servicios públicos y que claramente debía cesar su vínculo desde el 1 de enero de 2008, en que su hermano Bernardo Alejandro ocupó curul en el concejo de Medellín.

Y sus hermanos Andrés y Federico Guerra Hoyos y su media hermana Fanny Patricia Guerra suscribieron contratos a través de Telemedellín entre 2016 y 2018 con el detalle adicional que el Concejo le transfería dineros al ente descentralizado los cuáles eran aprobados por el señor Guerra Hoyos. Además, Federico en su paso por la Secretaría de Productividad entre 2017 y 2018 suscribió contratos por más de 5.000 millones lo que, a ojos de Bernardo Alejandro daría para estar en la cárcel.

Y su esposa, aunque él negó que ocupará cargos en el sector público, se pudo establecer que suscribió un contrato a través del Tecnológico de Antioquia en el que manejaba la contratación de Infraestructura del departamento, por cifras millonarias.

Es inconcebible que el exconcejal se ufane de librar una lucha contra la corrupción y se pase el tiempo tildando a todas las personas de ejercer malas prácticas cuándo él y toda su familia ha estado ligada a contratación estatal, viviendo de los recursos públicos que dice cuidar y además incurriendo en tráfico de influencias y violación al régimen legal de inhabilidades. Parece pues que al exconcejal le molesta solo la corrupción en la que no resulta beneficiado o en la que le mueven a sus fichas, esas que le generan burocracia y dinero.


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