VIDEO | Congregación de carmelitas niega que monja adoradora de Uribe sea parte de su comunidad

La Conferencia de Religiosos presente en Colombia desde 1925, aseguró en un comunicado que la monja Adriana Torres, conocida hace poco por un video viral donde lanzaba arengas a favor del senador Uribe, no es miembro de esa comunidad.

“La congregación de ‘misioneras carmelitas’ mencionada en el día de ayer en diversos medios de comunicación no aparece registrada en la Conferencia de Religiosos y, por lo tanto, la Conferencia no está en la capacidad de confirmar su existencia real”, manifestaron.

Y agregan que “La persona identificada durante estos días en los medios de comunicación, como religiosa ‘misionera carmelita’, no es miembro de la congregación de Carmelitas Misioneras y nunca lo ha sido”, agregaron, se lee en el documento.

Adriana Torres, monja uribista / Blu Radio

La hermana Adriana afirmó pertenecer a esa comunidad y trabajar en la zona de Santo Domingo Savio, nororiente de Medellín. Además, aseguró que milita en el Centro Democrático y llamó la atención por su férrea defensa hacia el expresidente Uribe.

Cabe mencionar que la monja dijo, en una entrevista con Blu Radio, que pertenecía a la congregación ‘Misionera Carmelita’, que, de acuerdo con esa emisora, sí existe, pero en Ecuador, y no se conoce que tenga presencia en Colombia.

La religiosa concedió entrevista a Blu Radio / Blu Radio

No obstante la religiosa aseguró en la emisora, que viajó a Bogotá para apoyar a Álvaro Uribe el día de su audiencia en la Corte Suprema de Justicia desde Medellín, en donde, según ella, trabaja con comunidades del nororiente de la capital antioqueña.

Lo que sí existe en Medellín es la congregación Carmelita Misionera. De acuerdo con la frecuencia radial, hay dos sedes de esa comunidad y en la principal, ubicada en la comuna siete, no hay “ningún pronunciamiento de la hermana Adriana”. La emisora no específica dónde se ubica la otra.

Por ahora, no se conoce nada más de la religiosa Torres que, este martes, se llevó toda la atención cuando, en pleno centro de Bogotá, empezó a gritar (con megáfono y todo): “¡Que viva el sagrado Álvaro Uribe!”.